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EDITORIAL
Informe de parte
EL PAÍS - Opinión - 29-05-2005
Como se ha sostenido desde que estalló el caso del hospital
Severo Ochoa de Leganés hace dos meses y medio, debe ser la
justicia y no otra instancia la que debe determinar si hubo
o no delito en la sedación de enfermos terminales. Por
tanto, habrá que esperar a las conclusiones del fiscal para
sostener si hay indicios delictivos que recomienden
procesamientos. En ese sentido, el informe del comité de
seis investigadores elegidos por la Consejería de Sanidad de
la Comunidad de Madrid -que ve irregularidades en el 68% de
las sedaciones practicadas en el periodo analizado- debe
entenderse como un documento de parte por dos razones: el
juez no lo ha solicitado y sus contundentes resultados han
sido obtenidos sin consultar con ninguno de los médicos
investigados, que se han quejado de ello.
No se trata de poner en tela de juicio la valía profesional
de los miembros de la comisión ni de desmontar sus datos,
pero sí de constatar que los resultados no despejan las
dudas planteadas. En principio, a Lamela se le debería
presuponer haber querido actuar de buena fe (la oposición
socialista al Gobierno popular autonómico piensa lo
contrario), si bien algunas de sus acciones fueron cuando
menos intempestivas y poco inteligentes si pretendía impedir
que hubiera alarma social. La fulminante destitución de la
cúpula directiva del centro hospitalario tras una denuncia
anónima y la retirada de historiales médicos sin informar a
la junta de personal son dos ejemplos. La actuación de
Lamela contribuyó a dañar el prestigio del hospital y de la
medicina madrileña en general, por mucho que insista en
acusar a otros de querer manipular el tema.
El consejero ha actuado de forma correcta al enviar
directamente al juez, aunque éste no lo pidiera, los
resultados de la investigación sobre sedaciones practicadas
entre septiembre de 2003 y marzo de 2005. Sin embargo, pese
a insistir en que se trata de casos muy aislados llevados a
cabo, según los investigadores, por sólo cuatro médicos, el
consejero se arriesga demasiado al afirmar que del informe
se deducen indicios de delito. Hasta ahora se había
entendido justamente lo opuesto, tanto de las informaciones
preliminares de la Fiscalía como de los resultados de la
anterior investigación realizada por la Consejería de
Sanidad, que señalaron la existencia de irregularidades
administrativas, pero no una mala praxis médica. Por ello,
conviene que sea la justicia, y no una instancia de parte,
quien esclarezca el embrollo cuanto antes.
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"La sedación es una herramienta para mejorar el final de la
vida"
ENTREVISTA: MARGA IRABURU Médica y bioética
EMILIO DE BENITO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 29-05-2005
"La autonomía del paciente es lo primero". Por eso Marga
Iraburu, pamplonesa de 49 años, ha titulado su libro Con
voz propia (Alianza Editorial). Experta en bioética y
médica en el hospital Virgen del Camino de su ciudad,
Iraburu sólo quiere "dar información, no tomar postura ni
crear opinión".
Pregunta.
¿Qué piensa del caso de Leganés?
Respuesta.
Me parece un tema muy complejo. Si me dicen que si creo que
los médicos lo han hecho todo bien o mal, no lo sé. Yo no
puedo dar una opinión prudente porque me faltan muchísimos
datos. Además, hay tanto interés político en esta historia
que no sé si alguna vez los tendremos todos. Lo que sí digo
es que el sitio idóneo para una sedación terminal es una
unidad de cuidados paliativos. La sedación es una
herramienta fantástica para mejorar la calidad de la
asistencia en el final de la vida. Yo estoy segura de que a
los propios médicos de Leganés las urgencias tampoco les
parecían el sitio idóneo, pero lo que pasa es que a veces o
haces las cosas medio mal, o, si no, es peor para el
enfermo.
P.
¿Se ha llevado bien el caso?
R.
Si ha habido una denuncia anónima, abrir una investigación
me parece inevitable. Pero tal y como se ha llevado,
haciéndola pública desde el principio, destituyendo, se ha
hecho un daño a esas personas y al propio hospital que va a
ser muy difícil de recuperar.
P.
¿Y del caso de Terri Schiavo, a quien se retiró la
alimentación?
R.
En el caso de Terri Schiavo, los titulares eran: "Se permite
la eutanasia a una mujer". Y eso es un concepto erróneo,
porque quitar el soporte artificial en una persona no es
eutanasia. Existe una gran confusión, y es un tema que hay
que clarificar. Se debe llamar eutanasia a lo que está
prohibido en este país, que es cuando alguien pide que se le
provoque la muerte. No es el caso de Ramón Sampedro, que es
un suicidio asistido; ni el de Terri Schiavo, que al
desintubarla se muere, pero la mata su enfermedad.
P.
¿Y retirar la hidratación?
R.
Antes se decía que la nutrición y la hidratación eran medios
ordinarios, que parecían irrenunciables. Había que seguir
alimentando e hidratando al enfermo hasta el final. Ahora se
ve si eso es proporcional para la situación del enfermo.
Estos enfermos no tienen sensación de hambre ni de sed. Hay
estudios que indican que con que tengan la boca humedecida y
otras medidas de higiene es suficiente. La hidratación sería
irrenunciable si al retirarla fueras a aumentar el
sufrimiento del paciente, pero si no, ¿qué sentido tiene
mantenerle con sueros?. Igual vive cuatro horas más, pero
con sufrimiento y sin esperanza.
P.
Ante una medicina tan tecnificada, ¿están los pacientes
preparados para decidir?
R.
Si se respeta la autonomía del paciente como una persona
adulta capaz de tomar decisiones, lo que se pretende es que
intervenga. No es que la decisión haya pasado del médico en
exclusiva al paciente en exclusiva. Lo que tienen que hacer
es codecidir. Ahora la decisión no sólo se basa en cuál es
la mejor opción científica, sino en qué es lo mejor teniendo
en cuenta que ese paciente en concreto tiene un determinado
proyecto vital, determinadas preferencias, determinados
intereses. Es decir, hay que introducir los valores del
paciente en la toma de decisiones. Además, la ley establece
que no se le puede hacer nada al paciente sin su
consentimiento, o sea que incluso podrá rechazar algo,
aunque sea bueno para él.
P.
¿Y si el paciente no puede o no quiere opinar?
R.
Tener la información para intervenir en el proceso de tu
enfermedad es un derecho, pero no un deber. Pero "decidir no
decidir" ya es una decisión libre. Y cuando uno ya no puede
representar sus intereses, lo interesante es que los
familiares conozcan cuáles son los valores y las
preferencias que uno tiene.
P.
¿Y si no hay voluntades anticipadas?
R.
Antes de que existieran las voluntades anticipadas ya
existía lo que se llama limitación del esfuerzo terapéutico.
Es decir, que los profesionales, ante una situación que no
tiene salida o que las expectativas de vida van a ser muy
malas, se plantean qué es lo proporcionado. Ya no se habla
de medios ordinarios, que eran irrenunciables, y de
extraordinarios, que eran optativos. Ahora en bioética eso
ha desaparecido por una argumentación mucho más racional,
que es ver qué resulta proporcionado y qué desproporcionado.
Las voluntades anticipadas tienen dos virtudes fundamentales.
Una, que plantean la reflexión sobre el final de la vida. Y
luego, en las voluntades anticipadas tú nombras tu
representante, la persona que confías que va a defender
exactamente tu forma de ver la vida.
Ý
El consejero Lamela denuncia al juez las sedaciones y
desactiva la investigación del fiscal
JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 28-05-2005
El consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, ha quitado
a la Fiscalía de Madrid la iniciativa de la investigación
sobre supuestas sedaciones irregulares en el hospital Severo
Ochoa, de Leganés (Madrid), al haber presentado una denuncia
en los juzgados de esta localidad. Ahora será un juez quien
se haga cargo del asunto, que debe comenzar a tramitarse de
nuevo. El caso ha correspondido al Juzgado de Instrucción
número 7, que ayer mismo incoó diligencias. Con su denuncia,
Lamela ha bloqueado la investigación de la fiscalía
madrileña, que estaba a la espera de recibir un informe de
la Clínica Médico Forense de Madrid sobre 13 casos. El
informe de la comisión de expertos nombrada por Lamela
señala que entre el 1 de septiembre de 2003 y el 8 de marzo
de 2005 se aplicaron 73 sedaciones irregulares (34 no
adecuadas, 35 no indicadas y 4 contraindicadas). El número
de historias clínicas revisadas por los expertos asciende a
169.
El caso Leganés es fruto de una denuncia que entregó
en marzo Lamela al fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix. Esa
denuncia, anónima, indicaba que en los últimos años se
habían producido 400 homicidios en las urgencias del
hospital Severo Ochoa de Leganés debido a sedaciones
indebida, inadecuadas, excesivas o contraindicadas.
Para judicializar el tema, Lamela ha optado por la fórmula
de la denuncia. Es decir, ha remitido al juzgado un escrito
con los cuatro tomos del informe de su comité. Al ser una
denuncia, el juez tiene ahora que pedir la ratificación de
la misma y preguntar a los denunciados sobre los hechos.
En lugar de una denuncia, Lamela podía haber presentado una
querella, pero ésta requiere una mayor fundamentación e
indicar en ella quién, a juicio del denunciante, es o son
los autores de los delitos. "Los autores del informe tendrán
que ir a ratificarse ante el juez caso por caso, y no irán
como peritos sino como denunciantes", señalan fuentes
jurídicas.
Lo habitual cuando una Administración cree que algún
funcionario de los suyos ha cometido una infracción penal es
poner los hechos en conocimiento de la fiscalía para que
éste la analice y decida, tras una primera investigación, si
debe terminar o no en un juzgado. "Esto hace
sistemáticamente, por ejemplo, la Agencia Tributaria",
aseguraron fuentes jurídicas.
El consejero Lamela utilizó esta vía inicialmente. Habló con
el fiscal jefe de Madrid el pasado 11 de marzo y le indicó
que le iba a enviar una denuncia anónima que aludía a la
existencia de eutanasias activas en Leganés. Según Lamela,
esa denuncia se la había hecho llegar la Asociación de
Víctimas de Negligencias Sanitarias.
La Fiscalía inició así sus pesquisas y requirió a Lamela
toda la documentación que tuviese sobre el asunto. Sanidad
le envió un primer informe de sus inspectores sanitarios en
el que se indicaba que se habían analizado casi 400
historiales clínicos de pacientes sedados (todos con
enfermedades terminales) y que se habían observado
irregularidades en 25 casos.
La Fiscalía hizo un primer análisis de esos 25 casos y optó
por investigar sólo 13 de ellos y desechar los otros 12
debido a que no vio ningún indicio penal en los mismos.
Tampoco los vio en los otros 13, pero dadas las dudas que
gravitaban sobre ellos decidió pedir a Sanidad los
historiales clínicos completos de los 13 pacientes afectados
y entregarlos a peritos independientes de la Clínica Médico
Forense de Madrid para que éstos dictaminasen sobre ellos.
Dudas penales
Si Lamela no hubiese judicializado el caso, la fiscalía
habría proseguido con la investigación y, terminada ésta,
habría tenido dos opciones: presentar una denuncia si creía
que había delitos o, en caso contrario, archivarla. Antes de
darse a conocer las conclusiones del comité Lamela,
en fuentes de la fiscalía existía la impresión de que no
había infracción penal en lo denunciado por Lamela, aun
cuando pudiera haber alguna irregularidad administrativa
ajena al Código Penal.
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EL HOSPITAL DE LEGANÉS
La 'comisión Lamela' considera irregulares el 68% de las
sedaciones de Leganés
El consejero madrileño afirma que hay indicios de
responsabilidad penal en cuatro médicos
EMILIO DE BENITO - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 27-05-2005
El consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, envió ayer
al juez los resultados de la investigación de un comité de
expertos sobre supuestas sedaciones irregulares realizadas
en el hospital Severo Ochoa, de Leganés. El trabajo -"cuatro
tomos", según Lamela- recoge la existencia de 73 casos de
tratamientos terminales no adecuados, no indicados e incluso
contraindicados. Esta cifra supone el 68% de las 106
sedaciones aplicadas entre el 1 de septiembre de 2003 y el 8
de marzo de 2005. Este último día fue cuando Sanidad recibió
una denuncia anónima que calculaba que más de 400 personas
habían recibido dosis excesivas de calmantes para acelerar
su muerte.
Para llegar a esta cifra los seis investigadores analizaron
169 historias clínicas de fallecidos en el servicio de
urgencias. No consultaron con los médicos que les atendieron
ni con los familiares de los fallecidos. De los 169 casos,
se había sedado a 109. Los expertos calificaron 73 de estas
sedaciones de irregulares. De ellas, casi la mitad (34) se
consideraron "inadecuadas" (los pacientes necesitaban
sedación, pero los medicamentos utilizados no han sido
considerados los idóneos por los expertos). En otros 35
casos la sedación no estaba indicada (el paciente no estaba
en situación terminal o no sufría por ello), y en cuatro
casos estaba incluso contraindicada (la medicación
suministrada era innecesaria y además agravó su evolución),
según explicó Lamela.
El consejero destacó que en 36 casos había "importantes
irregularidades" en el reflejo del consentimiento en las
historias clínicas. Los procedimientos aplicados en
urgencias del Severo Ochoa tampoco cumplían las
recomendaciones del propio hospital. "En todos los casos los
expertos han encontrado una relación directa causa-efecto
entre el empleo inadecuado de fármacos y el fallecimiento de
los pacientes", dijo Lamela.
Pese a los datos, el responsable de sanidad insistió en que
la mala práctica era un caso "aislado", que afecta a un
número de profesionales "que se pueden contar con los dedos
de una mano" (más tarde concretó esta cifra en cuatro).
Entre los 73 casos de irregularidades se encuentran los 13
que la Fiscalía ya investiga, indicó el consejero.
Lamela, abogado de profesión, afirmó que del informe se
deducían "indicios" de delito, pero rechazó opinar si los
casos en que se habían suministrado dosis excesivas o
combinaciones inadecuadas de fármacos -siempre según los
expertos- se trataba de eutanasias u homicidios.
Sobre los cuatro casos de tratamiento contraindicado el
consejero afirmó que se habían empleado "dosis notable y
notoriamente excesivas, establecidas para acortar la vida".
En algunos casos la cantidad de calmantes usados eran "el
doble" de los recomendado por la "lex-artis ad-hoc"
[lo indicado según la bibliografía y la experiencia de los
expertos que han estudiado las historias clínicas].
Aparte de dar el resumen sobre el resultado de la
investigación, el consejero afirmó que "lo importante" de la
gestión de la crisis era "que se había respetado la
presunción de inocencia, hasta el extremo de que el informe
no contiene nombres de profesionales", que sí serán
entregados al juez.
El consejero también se refirió a las consecuencias del caso
en el hospital. "No necesita lavar su imagen porque la tiene
excelente", afirmó, y culpó "a otros" de querer manipular el
tema. Las medidas políticas que pueden tomarse (la
destitución del coordinador de urgencias, el gerente y el
director médico) "ya se han tomado". Lo que la "consejería
no puede es impedirles el ejercicio de la profesión médica",
comentó en referencia a las medidas que adoptó el 11 de
marzo, a los tres días de recibir la denuncia que activó el
caso.
Lamela destacó que los seis profesionales que forman el
llamado Comité de expertos habían llegado a esas
conclusiones "por unanimidad". Con la elaboración del
informe y su remisión al juez el asunto "queda zanjado de
manera definitiva desde el punto de vista de la Consejería",
señaló el consejero.
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EL
HOSPITAL DE LEGANÉS
"Un informe a medida de Lamela"
E. DE B. - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 27-05-2005
Las conclusiones del comité nombrado por el consejero de
Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, sobre las sedaciones
aplicadas en el hospital Severo Ochoa, de Leganés, no han
sorprendido a los trabajadores del centro.
"¿Qué se puede esperar de un informe que han hecho a medida
del consejero unos expertos elegidos por él mismo?", se
preguntaba ayer la presidenta de la Junta de Personal del
centro, Isabel Serrano. "Este informe es volver a empezar de
nuevo; un retraso que sólo le interesa al consejero. ¡Que
deje trabajar al fiscal!", añadió.
El jefe de la Unidad del Dolor del centro, Joaquín Insausti,
coincidió con que el informe "no contenía sorpresas". "Es
normal que un paciente terminal muera si se le seda, pero
¿es que ese señor no tenía ninguna otra enfermedad?". "Llevo
16 años en el hospital y durante muchos he sido responsable
de los cuidados paliativos, y tengo que admitir que no soy
capaz de decidir, sólo viendo las historias clínicas, si un
tratamiento es adecuado o no", añadió Insausti.
Por todo ello el médico se lamentó de que los expertos no
hayan consultado con los médicos de Leganés antes de emitir
el informe. "No han hablado conmigo ni con [el ex
coordinador de urgencias] Luis Montes". Aparte de que los
expertos "no podían decidir qué procedimientos son correctos
o no", el médico criticó, sobre todo, el procedimiento de
actuación. "Cualquier medicamento que induzca a la
inconsciencia sirve para sedar. En el hospital de Cruces (Bilbao),
por ejemplo, utilizan un anestésico. Todo depende del efecto
y la experiencia del equipo. Lo que importa es quitar el
sufrimiento", señaló.
Sobre la investigación que realiza la fiscalía, Insausti
afirmó: "Estamos seguros de que será exculpatoria".
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EL HOSPITAL DE LEGANÉS
Un comité nombrado por la Consejería de Sanidad
E. DE B. - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 27-05-2005
El grupo de expertos que ha estudiado las historias clínicas
de los fallecidos en el hospital Severo Ochoa, de Leganés
(Madrid) fue nombrado íntegramente por la Consejería de
Sanidad. El proyecto de crear una comisión que incorporara
especialistas que no estuvieran vinculados a la sanidad
madrileña se frustró cuando la Sociedad Española de Cuidados
Paliativos y la Organización Médica Colegial rechazaron
formar parte del grupo de investigadores. A estas bajas hubo
que añadir después la del representante del Colegio de
Médicos de Madrid. Esta organización aceptó primero formar
parte en la comisión, pero una asamblea de sus colegiados
obligó a la presidenta, Juliana Fariñas, a retirarlo para
que no "pareciera que se apoyaban" las actuaciones del
consejero de Sanidad, Manuel Lamela.
Los profesionales del Severo Ochoa también rechazaron
participar desde el principio, "hartos de investigaciones",
en referencia a que las supuestas sedaciones irregulares ya
habían sido revisadas por la Consejería de Sanidad en 2003
y, a raíz de la última denuncia anónima, en marzo de 2004.
La primera vez no se encontró ninguna anomalía; la segunda,
se detectaron supuestas irregularidades administrativas en
el manejo y custodia de los consentimientos informados. Pero
no hubo pruebas de mala praxis.
Tras esta última inspección, Lamela decidió crear su
comisión de expertos para revisar otra vez los mismos
expedientes. Con las deserciones de los representantes
médicos, este grupo, cuya metodología y reuniones se han
mantenido en secreto, quedó reducido a seis miembros: tres
profesionales del Instituto Madrileño de Salud (Imsalud) y
tres pertenecientes directamente al organigrama de la
sanidad madrileña. Los seis fueron nombrados por la
Consejería. Los tres últimos son el oncólogo del hospital 12
de Octubre de Madrid, Hernán Cortés Funes; el del hospital
de La Paz, Manuel González Barón; y el presidente de la
Sociedad Española de Anestesiología, Francisco López
Timoneda, quien trabaja en el hospital Clínico. González
Barón ha publicado que "la eliminación del dolor a toda
costa no puede ser norma de la actuación médica". López
Timoneda que sólo los anestesistas deben sedar.
De los otros tres sólo se conoce el nombre de una: la
presidenta del Comité Asesor de Bioética del consejero,
Dolores Crespo. Los otros dos fueron nombrados en secreto
"para evitar presiones": uno es presidente de un Comité de
Ética Asistencial de un hospital nombrado por la
Viceconsejería de Asistencia; y el otro, un inspector médico
decidido por la Viceconsejería de Ordenación Sanitaria.
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EL HOSPITAL DE LEGANÉS
Colegios y sindicatos médicos invocan la presunción de
inocencia
Salgado pide
esperar a las conclusiones del fiscal y evitar la alarma
entre la ciudadanía
EL PAÍS - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 27-05-2005
La ministra de Sanidad, Elena Salgado, pidió ayer "esperar a
las conclusiones de la fiscalía" sobre las sedaciones del
hospital de Leganés, e hizo un llamamiento a la calma "para
no crear alarma entre la ciudadanía". El Colegio de Médicos
de Madrid y el principal sindicato de facultativos (CESM)
exigieron respeto a la presunción de inocencia hasta que se
produzca una resolución judicial firme. En parecidos
términos se expresaron CC OO y UGT. "Hay que esperar a las
conclusiones de la fiscalía", dijo Salgado, "y por lo tanto
ése será el momento en el que podamos de verdad comenzar a
solucionar este tema entre todos". La ministra evitó
pronunciarse sobre el informe de la comisión Lamela y
se limitó a señalar: "La consejería supongo que ha hecho lo
que tenía que hacer, y por lo tanto es su responsabilidad".
En una nota, el Colegio de Médicos de Madrid pidió a
ciudadanos y medios de comunicación que respeten el derecho
constitucional de presunción de inocencia de las personas
que "pudieran estar implicadas hasta que haya un
pronunciamiento judicial firme". El colegio también recordó
que la comisión Lamela está "formada por médicos
colegiados madrileños con probado conocimiento de la materia
estudiada".
También pidió respeto a la presunción de inocencia la
Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). En un
comunicado, este sindicato médico consideró "acertada" la
decisión del consejero de Sanidad de remitir el informe de
la comisión al juez, y también la de solicitar que se
declare el secreto sobre las actuaciones judiciales. La nota
añade: "Independientemente de las conclusiones definitivas a
las que se llegue, los ciudadanos deben saber que
afortunadamente disponen de un servicio de salud que se
encuentra entre los más acreditados del mundo
Por su parte, la Federación de Asociaciones para la Defensa
de la Sanidad Pública (FADSP) subrayó que la comisión está
formada por "expertos nombrados digitalmente por la
Consejería de Sanidad y es dependiente de ésta, por lo que
carece de la independencia y cualificación técnica para
realizar un informe válido". Según la asociación, "este
informe no sólo conculca los derechos básicos de los
afectados, sino que, además, pretende establecer un
precedente inaceptable, en el que una de las partes
implicadas es juez y parte en la evaluación de un problema
asistencial".
El portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Rafael
Simancas, pidió a la presidenta de la comunidad, Esperanza
Aguirre, que retire el informe "porque carece de
credibilidad alguna", ya que sus expertos actúan "al dictado
de los intereses políticos del consejero". Simancas añadió:
"La mitad de los miembros que la forman han sido designados
directamente por la consejería de Sanidad y su servicio de
inspección, mientras que los facultativos miembros de dicha
comisión han sido recusados por la Junta Técnico Asistencial
del hospital por su probada animadversión a la utilización
de cuidados paliativos sobre enfermos terminales".
Antonio Beteta, portavoz del PP en la Asamblea, respondió
que Simancas había descalificado el informe porque "no le
gustan sus conclusiones", y ello demuestra que "teme a la
justicia". Según Beteta, "Simancas continúa con su campaña
sistemática de insidias y calumnias".
La Asociación El Defensor del Paciente (Adepa), que dio
curso a la denuncia anónima que originó el caso, pidió que
se hagan públicos los nombres de los médicos "implicados" y
que se informe a los familiares de los pacientes "para que
ejerzan si así lo desean las acciones que crean oportunas".
También pidió que "se depuren responsabilidades de los
dirigentes del hospital y de la sanidad madrileña desde el
año 2002, fecha en la que comenzó a producirse tan
lamentable situación".
Otra asociación, la de Víctimas de Negligencias Sanitarias (Avinesa),
que tramita varias denuncias contra médicos de Leganés,
pidió que la justicia impute un delito de homicidio a los
médicos y añadió: "Además de agradecer al señor Lamela su
actitud, casi heroica, en pro de los derechos de los
pacientes y en la búsqueda de la verdad [...], deseamos que
sean ahora los juzgados y tribunales quienes se hagan cargo
de finalizar la investigación".
Ý
EL HOSPITAL DE LEGANÉS
Los expertos creen que las sedaciones mal aplicadas
aceleraron las muertes
ORIOL GÜELL - Madrid
EL PAÍS - Sociedad - 27-05-2005
El trabajo de la comisión de expertos, cuya extensión es de
cuatro tomos y que ha sido remitida al juez, ha sido
resumida en un documento de 28 páginas que la Consejería de
Sanidad no ha hecho público. Este documento analiza y
compara numerosas variables (síntomas previos al
fallecimiento, causa última de la muerte, fármacos y dosis
utilizados) y extrae una conclusión principal: las
sedaciones mal aplicadas aceleraron la muerte de los
pacientes. El informe también dice que en 39 casos la
sedación no estaba indicada, según los síntomas que sufría
el enfermo, aunque no detalla estos síntomas ni el por qué
de su no indicación.
Los expertos comparan las muertes de 59 pacientes a los que
supuestamente se aplicó mal la sedación -el informe las
denomina "sedaciones inadecuadas, por el empleo de
combinaciones de diversos fármacos, dosis excesivas y vías e
intervalos de tiempo de administración no correctos"- con 34
enfermos a los que la sedación fue bien aplicada (el informe
habla de "sedaciones adecuadas, realizadas con fármacos
correctos, en dosis equilibradas y adecuada
administración").
Enfermedad base
En 21 de estos últimos 34 casos (un 62%), la causa última de
la muerte fue la enfermedad de base que sufría el paciente,
mientras que otros nueve (un 26%) murieron por su enfermedad
y por la sedación combinados. En cuatro pacientes (un 12%)
la causa de la muerte fueron los efectos de la sedación.
Estos porcentajes cambian en las 59 sedaciones supuestamente
mal aplicadas. En estos casos, 15 enfermos (un 25%) murieron
sólo a causa de su enfermedad, 24 (un 41%) lo hicieron por
la enfermedad y los efectos de la sedación combinados, y 20
más (un 34%) fallecieron sólo a causa de los efectos de la
sedación.
El informe dedica su última parte a analizar los fármacos
utilizados. Éstos son tres: el dormicum, el tranxilium y la
morfina. El primero era el recomendado por la dirección del
hospital Severo Ochoa, mientras numerosos médicos de
urgencias preferían el tranxilium.
El informe establece que existe una relación entre el número
de fármacos utilizados y la aceleración de la muerte. Así,
un 64% de los pacientes a los que se aplicó sólo un fármaco
no murieron por la sedación. Este porcentaje baja al 44%
entre los que recibieron dos fármacos y a un 17% entre los
que recibieron tres.
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El comité de expertos concluye que hubo 73 sedaciones
irregulares en el hospital de Leganés
La Consejería de
Sanidad traslada al juez el informe de la comisión designada
por la Comunidad
EFE - Madrid
ELPAIS.es - Sociedad - 26-05-2005
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel
Lamela, ha informado hoy de que el comité de expertos
designado por la Consejería de Sanidad para investigar las
presuntas sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa
de Leganés ha concluido que de las 169 historias clínicas
analizadas, hubo 73 casos en los que la sedación
administrada fue "inadecuada, no indicada o contraindicada".
De acuerdo con las conclusiones del informe, que ha dado a
conocer hoy el consejero de Sanidad al término del Consejo
de Gobierno, "existe una relación directa" entre estos 73
fallecimientos y el empleo inadecuado de los fármacos"
utilizados para aliviar el dolor de los pacientes terminales.
Lamela ha asegurado que las dosis administradas eran
"notoriamente excesivas, no para evitar el dolor, sino para
acortar la vida", y esta circunstancia, ha subrayado, "no
está contemplada en la legislación española".
El consejero de Sanidad ha eludido calificar jurídicamente
estos hechos, puesto que serán las autoridades judiciales,
según ha dicho, las que tengan que valorar esta actuación.
El consejero ha insistido en que los hechos que ha analizado
la comisión son "tozudos", están "probados y acreditados" y
"no generan dudas de que no procedía la sedación".
Cuatro
sedaciones "expresamente contraindicadas"
El comité ha revisado las historias clínicas de 169
pacientes, correspondientes al periodo comprendido entre el
1 de septiembre de 2003 y el pasado 8 de marzo, de las que
ha descartado 56 porque los enfermos no recibieron sedación,
mientras que de las 113 restantes también se han desestimado
cuatro casos por falta de información. Por lo tanto, el
estudio se ha centrado en la revisión de los historiales de
109 enfermos, de los cuales, ha explicado Lamela, en 70 de
ellos, los expertos, que emitieron sus conclusiones por
unanimidad, apreciaron que las sedaciones estaban indicadas,
aunque en 34 de los casos, o bien el fármaco o bien las
dosis, no fueron los correctos.
De los 39 historiales restantes en los que la sedación no
estaba indicada, en cuatro de ellos estaba "expresamente
contraindicada". De esta manera, ha señalado Lamela, suman
73 los casos de sedaciones irregulares, de acuerdo con el
informe, 34 debido a dosis o fármacos inadecuados más las 39
no indicadas.
La Consejería de Sanidad ha trasladado ya al juez el
informe, que consta de cuatro tomos, y ha solicitado que, si
"el juez lo tiene a bien", se declare el secreto de su
contenido y se adopte alguna medida específica o cautelar.
Lamela ha asegurado que lo ocurrido en el hospital de
Leganés se concentra en un número "reducidísimo" de
profesionales, que "se pueden contar con los dedos de una
mano", y "se ratifica así lo que dije en su momento, que se
trata de un caso aislado que no afecta al colectivo de
médicos ni al sistema".
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Los vecinos de Leganés, los más longevos de Europa
Un estudio de la Universidad Autónoma prueba que los
leganenses viven más por su alimentación y su intensa vida
social
SUSANA HIDALGO - Leganés
EL PAÍS - 26-05-2005
Las personas mayores de Leganés viven mucho y bien. Son los
más longevos comparados con los ancianos de varios países
europeos (Italia, Holanda, Suecia y Finlandia) y de Israel,
según un estudio publicado en la revista científica
Experimental Gerontology y en el que han participado un
grupo de profesores españoles. Los motivos de esta
longevidad de los leganenses (elegidos para el estudio por
ser representativos del español medio) parecen obvios -la
comida mediterránea, las buenas relaciones sociales...-,
pero ahora han sido demostrados científicamente.
En 1993 un equipo de investigadores ligados a la Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, encabezados
primero por María Victoria Zunzunegui y luego por Ángel
Otero, empezó a estudiar la vida de 1.560 leganenses mayores
de 65 años. El objetivo del proyecto, titulado Envejecer
en Leganés, pasa por conocer cómo influyen las
relaciones sociales en el envejecimiento. Y el resultado fue
que la vida social influye en la mortalidad, y mucho. "Los
mayores con mucha vida social, que ven a sus familiares, que
tienen amigos, que están en la calle, viven más que los que
están aislados", explican los investigadores. "Puede parecer
obvio, pero nosotros lo hemos logrado demostrar
científicamente", agregan. En Leganés hay actualmente unos
24.000 mayores de 65 años (el 11% de la población).
A los investigadores de la Universidad Autónoma les ha
costado 12 años sacar las primeras conclusiones. "Cuando
empezamos, no fue fácil. Muchos de los ancianos no tenían
teléfono. Íbamos a su casa a hacerles una entrevista sobre
los hábitos de vida, si les gustaba su vivienda... Luego
volvimos a hacerles un examen médico", explica Otero. Así,
cada dos años. Hasta ahora. Por el camino han muerto dos
tercios de los entrevistados. Ahora sólo quedan 560 ancianos
del grupo inicial objeto del estudio, que desde el primer
momento ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Leganés.
Los datos recopilados se metieron en una base informática y
luego fueron analizados. Y después fueron comparados con el
de otros países teniendo en cuenta la mortalidad por grupos
de edad y sexo.
La tasa de mortalidad de los hombres mayores de Leganés es
la menor y la de las mujeres es la segunda menor de los seis
países estudiados. ¿Por qué viven más los mayores de Leganés
que los de Tampere (Finlandia)? "Las personas que tienen
relaciones sociales frecuentes son más longevas", explican
Otero y Zunzunegui. ¿Y eso cómo se mide? "Pues viendo el
número de familiares a los que el anciano ve con frecuencia,
si tiene un confidente especial, si participa en las
actividades de su municipio...", enumeran. Así, las personas
mayores que "se sienten importantes, que ven que son
escuchados", viven más. Y es aquí donde radica la diferencia
de la vida del anciano de Leganés con el del resto de
europeos estudiados. "Tiene mucha importancia la cultura
mediterránea: la alimentación, el protagonismo social...",
explican Otero y Zunzunegui. "En un país escandinavo está
mal visto que un anciano viva con su familia; es normal que
viva solo y por eso están más aislados. En España pasa al
revés", dicen. Y concretan con datos: el 45% de los mayores
de Leganés vive con sus hijos, mientras que esa cifra baja
hasta el 5% en los países del norte de Europa. "En Suecia la
mitad de los mayores viven solos y la otra mitad con su
pareja; y la frecuencia de contacto con los hijos es muy
baja. Eso condiciona la calidad de la vejez", señalan Otero
y Zunzunegui.
Según Margarita Pedruelo, concejal de Servicios Sociales del
Ayuntamiento de Leganés, "la buena asistencia sanitaria que
hay en el municipio" también influye en que los leganenses
sean muy longevos. "Desde el Ayuntamiento tratamos de
impulsar la vida sana. Tenemos actividades deportivas
específicas para ancianos, ocio en los siete centros de
mayores y distintos talleres", agrega Pedruelo.
Eso sí, las personas mayores tampoco pueden cargarse con
muchas responsabilidades. "Si el anciano tiene demasiadas
demandas por parte de la sociedad, entonces será menos
longevo", señalan los responsables del estudio Envejecer
en Leganés.
Además, en el caso de Leganés las personas viven más que en
el norte de Europa, pero con más discapacidades. "El sur de
Europa siempre ha sido más pobre, con un nivel de
instrucción más bajo. Y eso se traduce, por ejemplo, en
trabajos más duros, en poca conciencia sobre no beber
alcohol o hacer deporte. Todo ello puede dar lugar a que, ya
de mayores, esas personas sean dependientes físicamente",
argumentan Zunzunegui y Otero.
El proyecto cuenta también con el apoyo de la Universidad de
Montreal y del servicio de Neurología del hospital de
Leganés y, entre otras instituciones, tiene financiación
regional y de la Unión Europea.
Y sus investigadores terminan con una conclusión: "Lo
terrible no es vivir solo, sino estar solo. Hay que inventar
soluciones para que las personas puedan envejecer en
familia, en su casa, y no en una residencia".
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"Andar sí, deporte poco"
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Un paseo por el centro comercial "para ver
pasar gente"; una cerveza en el bar con los
amigos; las compras de casa; por la tarde en
la asociación de vecinos. El sevillano
Francisco Cordobés, de 69 años, puede ser un
ejemplo del típico vecino de Leganés
mayor de 65 años. Jubilado, con todo el día
por delante, Francisco no pierde ni un
minuto y prefiere mantenerse activo. "Me doy
un paseo por el barrio o me voy al centro
comercial M-40, al lado de casa, que hay
mucha gente", cuenta. Las tardes las dedica
a la Asociación de Vecinos del barrio de La
Fortuna, de la que es presidente.
La residencia de ancianos no se la plantea,
ni de lejos. "Mientras pueda estar solo,
seguiré solo. Además, tengo a dos de mis
hijos muy cerca de casa. Con sólo dar un
paseo están aquí", cuenta.
Él considera que lleva una vida saludable.
Tan sólo se permite una cerveza "de vez en
cuando". "Y me gusta andar. ¿Hacer deporte?
No, no. Eso poco. Si acaso alguna vez con mi
mujer: nos vamos a la piscina", concluye. |
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HOSPITAL DE LEGANÉS
El ex director de gestión del Severo Ochoa critica las
"insinuaciones fuera de lugar" de la Comunidad
EFE - Oviedo
EL PAÍS - Sociedad - 26-04-2005
El ex director de gestión del hospital Severo Ochoa, de
Leganés (Madrid) Juan José Cañas ha lamentado que el
Gobierno autonómico no actuara con la "prudencia necesaria"
en este centro al hacer "insinuaciones fuera de lugar" sobre
unos profesionales "intachables". Cañas, que ocupó dicho
cargo entre 1998 y 2003, señaló que entonces el hospital era
"el más presionado del Sistema Nacional de Salud, ya que,
con 425 camas, atendía a una población de 400.000
habitantes", lo que obligó a poner en marcha un nuevo centro
en Fuenlabrada.
El actual gerente del Servicio de Salud del Principado de
Asturias (SESPA) recordó que en su etapa como responsable
del Severo Ochoa se produjo también una denuncia anónima
sobre las sedaciones "que fue tratada con la máxima
discreción". El Instituto Madrileño de la Salud la investigó
"sin que se dedujera que había una mala praxis". Cañas se
mostró convencido de que en el hospital se ha seguido
actuando "conforme al buen hacer médico", y de que la
Fiscalía no encontrará indicios de delito.
Asimismo, señaló que la ocupación media del centro, que
atendía unas 500 urgencias diarias, era superior al 90%, y
que la dotación del servicio de urgencias era "totalmente
inadecuada". "En aquella época se duplicó la superficie
destinada a urgencias con un área de preingreso y una sala
para enfermos terminales para los que era imposible
habilitar habitaciones" en planta, dijo.
Cañas indicó que el Severo Ochoa incluso repartía pacientes
por otros hospitales, y que sus facultativos realizaban
numerosas intervenciones en otros centros. El ex director
admitió que la ubicación en urgencias de una sala para
enfermos que requieren cuidados paliativos "no es lo más
habitual", pero subrayó que "ésa fue una decisión adoptada
por el hospital con conocimiento de las autoridades".
"Con una ocupación permanente de entre el 90% y el 95% es
imposible habilitar una habitación para que fallezcan los
pacientes, ya que se ocupan las dos camas de una habitación
y tampoco se pueden mezclar hombres y mujeres ni
determinadas patologías", señaló el gerente del SESPA. A su
juicio, un paciente terminal "fallece donde el hospital
determina que fallezca", e incidió en que las estadísticas
demuestran que el número de fallecimientos en el hospital de
Leganés era "notablemente inferior" al de otros centros de
la red pública.
"Los profesionales del Severo Ochoa han mostrado un
desempeño en su puesto que va mucho más allá de lo habitual
y han tenido un gran reconocimiento por parte de la
población a la que atienden. Muchos de ellos trabajan allí
desde que se abrió el hospital, que sienten como algo
propio, y pudiendo promocionar han optado por quedarse allí
porque le tienen un cariño especial", dijo.
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