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INFORMES Y
GESTION
Urgencias
extrahospitalarias y su integración en A.P.

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En
España, no hay definido un modelo común de organización de la
atención a las Urgencias extrahospitalarias, entendiendo éstas
como las emergencias, las urgencias y la atención continuada que
se presta fuera de los hospitales. Cada comunidad autónoma ha
tomado un camino en la organización de los diferentes
dispositivos que atienden esta demanda, en función de las
características geográficas, demográficas y del signo político
del gobierno autonómico. Para muchos, sin embargo, el principal
problema radica en que este tipo de asistencia no termina de
enlazarse con el resto del sistema sanitario lo que impide, en
definitiva, definir el papel que debe cumplir.
Maite Perea
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En el ámbito territorial del antiguo Instituto Nacional de la Salud
(Insalud), la atención a las urgencias extrahospitalarias se
prestaba a través de los Puntos de Atención Continuada (PAC); los
antiguos Servicios Normales de Urgencias (SNU) y Servicios
Especiales de Urgencias (SEU), ahora Servicios de Urgencias de
Atención Primara (SUAP); y los dispositivos especiales de
emergencias o 061. Algunas autonomías con la Sanidad transferida
antes de enero de 2002 han mantenido este modelo, es el caso de
Galicia, Canarias, la Comunidad Valenciana o Canarias. En cambio,
Cantabria y Asturias han pasado de tener un servicio integral de
urgencias a dar marcha atrás por decisión de los nuevos responsables
sanitarios. Otras como Cataluña, País Vasco y Andalucía han
modificado sus modelos organizativos. En la comunidad andaluza se
han creado los llamados Dispositivos de Cuidados Críticos y
Urgencias (DCCU) como sustitutos de la AC, son unidades separadas de
la Atención Primaria (AP) que se encargan de la atención urgente. En
Cataluña se está promoviendo la figura del sanitario de Primaria con
dedicación exclusiva a la AC y en el País Vasco, parte de esta
atención se está externalizando.
Actualmente, se debate sobre dos modelos teóricos para la
organización de las Urgencias como son el de la integración de la AC
en A.P. y el de la atención específica
En cuanto a las emergencias, como ya se ha indicado, el 061 es el
mecanismo de respuesta más extendido. También existe el 112, número
europeo de emergencias de todo tipo que deriva las de naturaleza
sanitaria a los dispositivos especiales, por ejemplo, al propio 061.
En opinión de Esteban Martinena, uno de los coordinadores de un
análisis realizado por CC.OO., sobre la situación del personal de
refuerzo en el SNS, esta disgregación entre las autonomías "trae
muchos problemas". Por ejemplo, el paciente "cuando se desplaza a
otra comunidad no conoce cómo funciona el sistema y no sabe cómo
acceder a las urgencias", explica este experto. Sin embargo, para
Asensio López, uno de los vicepresidentes de la Sociedad Española de
Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), esto no supondría un
conflicto, "si el SNS estableciera un compromiso compartido, ya que
las autonomías tendrían referentes parecidos y el paciente que se
desplazase se adecuaría a cada servicio de salud".
Esta Sociedad Científica comparte que el modelo organizativo de las
Urgencias extrahospitalarias en España está sin definir y que cada
comunidad autónoma tiene un patrón distinto de referencia. "Uno de
los grandes retos de la Administración sanitaria es la implantación
de un modelo óptimo de Urgencias extrahopitalarias", afirma López.
Otra de las asignaturas pendientes para semFYC es que "la Urgencia
extrahospitalaria no termina de enlazarse con el resto de sistema
sanitario: hay que ubicarla y definir qué papel va a cumplir y para
qué", explica este facultativo.
El representante de CC.OO. añade un conflicto que se encuadra en el
marco laboral. Con las transferencias, cada comunidad autónoma
organiza las urgencias como quiere. Por ejemplo, Cantabria va a
crear las categorías de médicos y enfermeras de AC, y los que se
encuadren en ella "estarán condenados a trabajar en esta autonomía
porque dicha categoría sólo existe en Cantabria", señala Martinena.
Esto supondría un freno para la movilidad de lo profesionales en el
SNS. Por su parte, el director de la publicación “Emergencias” y
jefe del Servicio de Medicina de Urgencias en el Hospital Puerta de
Hierro de Madrid, el doctor Manuel Moya, recuerda que esta categoría
se creó en el antiguo territorio Insalud en 2000, a través de un
decreto que han desarrollado algunas autonomías. Moya añade,
asimismo, que en la Oferta Pública de Empleo (OPE) Extraordinaria
del Insalud ya se han ofrecido 1.037 plazas para médicos de Urgencia
en A.P.
Muchos profesionales coinciden en señalar que en A.P. se podrían
solucionar muchas de las urgencias sin necesidad de acudir a los
hospitales
Modelos teóricos y ejemplos prácticos
Para la organización de las Urgencias de Primaria, hay dos
planteamientos teóricos que se enfrentan y que afectan al campo
laboral. El primer modelo consiste en la integración de la Atención
Continuada (AC) en la A.P. de forma permanente, es decir, la
atención urgente es exclusiva de la Primaria y los dispositivos
auxiliares (061, 112) la apoyan. En el otro extremo se encuentra el
modelo transversal que aboga por una atención de urgencias
específica, lo que significaría un tercer nivel de asistencia que
reuniría los dispositivos especiales de urgencias y emergencias
extrahospitalarias (061, 112) y las urgencias de Primaria y Atención
Especializada.
La mayoría de los expertos consultados se decantan por el primer
planteamiento: prefieren que las urgencias de A.P. constituyan una
continuidad de los cuidados que el paciente recibe en la consulta de
su médico de familia, por lo que optan por la integración de la AC
en Primaria. Para Martinena, la justificación descansa en los
motivos de consulta que se producen en la Atención Continuada, ya
que "más del 90 por ciento no son urgencias objetivas, que son las
que requieren una actuación inmediata". SemFYC también concibe las
Urgencias de Primaria "dentro del seguimiento al paciente y como una
respuesta a las necesidades del sistema", subraya Asensio López. Su
opinión es compartida por la Sociedad Española de Medicina Rural y
Generalista (SEMERGEN), cuyo responsable de atención urgente, Emilio
García Criado, considera que "las urgencias nunca se podrán separar
de la A.P. Sacarlas le quitaría sentido a la AC, ya que los médicos
que vean a los enfermos en urgencias serían distintos a los que los
atienden en la consulta de Primaria".
Por su parte, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y
Emergencias (SEMES) aboga por una atención integral en las
urgencias, desde que se atiende al enfermo hasta que se deriva a un
especialista y en coordinación permanente con el hospital, es decir,
que en el sistema sanitario haya una única puerta de entrada para
este tipo de asistencia. "Esto todavía no se ha puesto en marcha en
ningún servicio de salud", según explica el doctor Moya.
Sin embargo, como en otros ámbitos de los servicios de salud, cada
autonomía ha tomado su camino. Por ejemplo, en Extremadura, la
atención urgente la realiza el personal de los centros de salud, por
lo que es necesaria la contratación de refuerzos para apoyar a los
Equipos de Atención Primaria (EAP). Esto da como resultado equipos
integrados por los médicos de cupo y los de urgencia, lo que "es más
caro, pero es el mejor modelo para el seguimiento y la continuidad
en la atención a los pacientes", opina Martinena, para quien, "de
otro modo, es imposible la continuidad de los cuidados médicos, pues
el profesional no puede prestar asistencia las 24 horas del día, los
365 días del año, por lo que se precisa una continuidad en los
registros. Mientras no haya una historia clínica única e
informatizada debe haber presencia física que garantice la
continuidad". En Andalucía, en cambio, se ha optado por el modelo
transversal con los mencionados DCCU, que están encontrando
dificultad para implantarse en el medio rural, según el
representante de CC.OO.
Una de las claves para determinar las funciones de cada nivel
asistencial y evitar la saturación radica en la educación para la
salud de la población
Medio rural versus Medio urbano
Y es que, en la atención urgente radica la principal diferencia
entre la asistencia sanitaria y las condiciones laborales de los
profesionales del medio rural, respecto a los grandes núcleos de
población. Las urgencias de las zonas rurales las atienden
habitualmente los EAP, donde los médicos deben tener la preparación
y los recursos suficientes para estabilizar a los pacientes en caso
de que necesiten atención urgente y contar con los medios para
garantizar una asistencia de calidad en el traslado a un centro
hospitalario si fuese necesario. En el medio urbano, en cambio,
existen servicios de Urgencias en A.P., dedicados en mayor medida a
atender la Atención Continuada. Estos equipos cuentan también con la
cercanía de hospitales y con los dispositivos especiales de
Urgencias y Emergencias (061), que garantizan la asistencia rápida
de los pacientes.
Como el entorno rural no es igual que el urbano, el modelo debe ser
diferente, puntualiza el vicepresidente de semFYC, para quien "hay
que adecuar los recursos a las necesidades de los profesionales y de
los usuarios: quizás una población menor necesita más recursos para
un mínimo de cobertura". Por lo tanto, para esta Sociedad Científica
el modelo debe garantizar: la accesibilidad en un tiempo razonable a
un medio; que los médicos que ejerzan muy lejos de los hospitales
tengan una formación continuada diferente, matizada, porque tendrán
que atender las urgencias hospitalarias; y que dispongan de medios
básicos para responder a estas situaciones.
SEMERGEN arroja una visión positiva de la situación de los centros
rurales "cada vez más modernos, casi todos bien dotados, menos
aislados y más cerca de centros hospitalizados, con lo que los
traslados de pacientes son más cortos",manifiesta García Criado. El
representante de la Sociedad considera que "la urgencia rural se
está actualizando y los médicos de A.P. están cualificados para
atenderlas".
Fuga de pacientes a los hospitales
No obstante, la falta de recursos materiales y humanos es una de las
lacras que arrastra la Atención Primaria en España y esto afecta
especialmente a las urgencias, sobre todo, en el entorno rural. La
ausencia de medios para realizar pruebas diagnósticas provoca que
muchos pacientes prefieran acudir a los hospitales en lugar de ir a
sus centros de salud, de este modo, los servicios de urgencias
hospitalarios sufren un aumento de la presión asistencial originada
por la fuga o la derivación innecesaria de pacientes desde A.P. "Si
quieren acabar con la masificación de las urgencias hospitalarias,
deben reforzar la Primaria", establece el responsable de A.P. de la
Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), José Manuel
Martín.
La situación de los refuerzos
Las constantes carencias de personal en Atención Primaria y
Continuada se han cubierto en gran medida con el personal de
refuerzo, empleados eventuales que forman en la actualidad un grupo
de 5.063 profesionales de la Medicina y de la Enfermería en el
conjunto del Sistema Nacional de Salud (SNS). De este grupo, 2.679
de los cuales son médicos, según los datos aportados por CC.OO.
La figura del refuerzo surge debido a que las plantillas de los
Equipos de Atención Primaria (EAP) son insuficientes para que la AC
se pueda realizar sin un número excesivo de guardias por parte de
los titulares. Así, se habla por primera vez de refuerzo en los
acuerdos en la Mesa Sectorial de Sanidad de enero de 1990, donde se
establece que la relación contractual sea discontinua como personal
eventual y no se especifica su retribución. A esto hay que añadir
normas posteriores que adjudican al refuerzo la misma prestación de
servicios, en contenido y horario, que el titular de la plaza, a
pesar de lo cual no se homologan con los sanitarios locales ni con
los EAP en materia retributiva. De esta manera, en 1992, el médico
general de EAP (titular, interino o sustituto) cobraba 8,39 euros
por hora de AC de presencia física, mientras que el refuerzo recibía
2,72 euros.
Tras años de exigir derechos ante los tribunales, en 1999 se firma
un acuerdo en la Mesa Sectorial por el que se circunscriben las
funciones de los refuerzos a la AC que no pueden atender los EAP, se
les homologa retributivamente al personal estatutario, se les
reconoce el derecho a vacaciones, permisos y licencias y a una
formación específica. Sin embargo, no se resolvió la cotización a la
Seguridad Social, la no limitación de la jornada laboral y la
inestabilidad en el empleo.
En la actualidad, las condiciones laborales de este colectivos
varían muchos según la autonomía, aunque en casi todas ellas el
refuerzo cotiza a la Seguridad Social por días de trabajo efectivo,
lo que está estrechamente ligado a la desprotección durante la
incapacidad laboral, hasta el punto de que las profesionales deben
dar a luz durante un día de guardia para asegurarse la cobertura o,
por el contrario, la maternidad queda desprotegida. Las jornadas
anuales van desde las 480 a las 5.221 horas (el año tiene 8.760
horas), aunque la media se sitúa en las 1.645 en trabajadores a
turnos y nocturnos. Esta desregularización llega a ámbitos como las
vacaciones, los permisos de formación y la baremación de su trabajo,
que va desde las 120 horas que se reconocen como un mes de trabajo
en AC en Badajoz hasta las 230 horas que se exigen en Castilla y
León.
Con esta situación, la actual batalla jurídica del colectivo se
centra en la cotización plena a la Seguridad Social (ya ha habido
sentencias favorables en primera instancia); la estabilidad en el
empleo, pues muchos puestos de refuerzo han demostrado su necesidad
como empleos fijos; el reconocimiento del derecho a disfrutar de las
vacaciones y licencias; y la obligatoriedad de abonar el complemento
de AC durante la incapacidad laboral, que supone la mayor parte de
su retribución.
Según el análisis elaborado por CC.OO. en toda España, el personal
de refuerzo es "imprescindible para el funcionamiento de la atención
a las urgencias y permanente de los centros de salud y, en general,
para toda la Atención Primaria de Salud. (…) Debe contarse con ellos
en la planificación y ordenación cotidiana de estos equipos y, por
lo tanto, las tareas que realizan son puestos permanentes de los
recursos de A.P.". La demanda de aumento de plantillas es una
constante en este nivel asistencial y el personal de refuerzo
"acumula una experiencia importante en la atención a urgencias y
situaciones de emergencia y en conocimiento de la población asignada
que no debe ser despreciado", por lo que se propone su integración
en las plantillas mediante nuevas categorías o puestos de trabajo, y
se señala al Estatuto Marco como "una oportunidad única para regular
estas modalidades", que después serán desarrolladas en cada
autonomía.
Fuente: Situación de los refuerzo en el SNS, Federación de
Sanidad de CC.OO.
Esteban Martinena corrobora que "un problema de la AC es que no ha
sabido evitar la fuga de pacientes a las urgencias hospitalarias y
éstas se colapsan". Según este experto, "en algunos centros de
Primaria, no hay morfina, ahora están llegando los desfibriladores,
hay escasez de analgésicos, antiinflamatorios y férulas". El
representante de CESM también abunda en esta percepción cuando
subraya que "el médico no dispone prácticamente de nada, no puede
hacer ni analíticas ni radiografías". Esto lleva a CESM a
reivindicar dotación de recursos "para dar una mayor calidad
asistencial y porque en A.P. se podrían solucionar muchas de las
urgencias sin necesidad de que lleguen a los hospitales". Para el
dirigente sindical, "la A.P. no está dotada de medios debido al
‘hospitalocentrismo’ que se ha impuesto, a pesar de que la Primaria
resuelve el 95 por ciento de los problemas que se le presenta sin
medios y sin tiempo".
A esto se suma la "cultura de la tecnificación en la que vivimos",
señala Martinena, pues el paciente llega con gripe al hospital y
"los protocolos de atención incluyen una placa y una analítica, lo
que supone un gasto innecesario de recursos. La pregunta sería: ¿se
va contento el paciente?". La respuesta sólo la tiene el usuario del
sistema que es quien determina la naturaleza de su dolencia, pues,
como afirma este experto, "la sociedad rinde culto a la tecnología,
por lo que cree que en un hospital tendrá una mejor asistencia".
Además, "la sensación de urgente es subjetiva y hay que usar el
criterio del paciente", recuerda Asensio López.
Esto implica que una de las claves para determinar las funciones de
cada nivel asistencial y evitar la saturación es la educación para
la salud de la población. Según el responsable de Primaria de CESM,
"la sociedad no ha recibido una educación sanitaria correcta y el
sistema está haciendo aguas porque tiene unos recursos limitados".
La situación se agrava con los intentos de frenar la demanda, puesto
que la mayoría han supuesto un fracaso para el sistema, por ejemplo,
en el caso del gasto farmacéutico cuyo crecimiento es imparable en
el conjunto del Estado. SemFYC achaca el fracaso a que estas medidas
no han contado con la opinión de los médicos de familia, que "no se
van a enfrentar al paciente para frenar la demanda".
La ausencia de políticas dirigidas a la educación de la ciudadanía
en materia sanitaria se explica, según Martinena en que una buena
planificación sanitaria requiere de 30 ó 40 años, porque la
educación es lenta y "la mejor medida es transformar el estilo de
vida y esto no es sencillo". Más aún, si se tiene en cuenta que "el
plazo del gestor político es de cuatro años y necesita acciones de
gran repercusión en los medios, lo que lleva a situaciones
caóticas", concluye el experto.
EPES, como modelo de organización y coordinación
La Empresa Pública de Emergencias Sanitarias de Andalucía (EPES)
funciona como servicio de atención en emergencias desde 1992.
Comenzó en Sevilla, Córdoba y Málaga y, posteriormente se extendió
al resto de las provincias. En una segunda fase, se implantaron
equipos periféricos a núcleos importantes de población. En la
actualidad, EPES cuenta con 25 bases en Andalucía y está abierto a
toda la comunidad, su función es coordinar las urgencias y las
emergencias, junto con los Dispositivos de Cuidados Críticos de
Urgencia de Atención Primaria (DCCU).
EPES-061 tiene 25 equipos terrestres con sus correspondientes UVI
móviles y cinco helicópteros medicalizados. Los equipos están
integrados por médico, enfermera y técnico de emergencia. Además, en
Málaga se ha creado el llamado Equipo de Coordinación Avanzada
(ECA), formado por un técnico en emergencias y un enfermero, para
actuar en situaciones en las que no hay una información clara. El
ECA se desplaza hasta el lugar y actúa según las órdenes de un
médico con el que están en contacto permanente. En Sevilla se ha
creado otro equipo llamado Soporte Vital Básico (SVB), que se
encarga del traslado asistido y de apoyo a los equipos de emergencia
y que está formado por dos técnicos.
También cuenta con los Dispositivos de Riesgos Previsibles, dos
incluidos fijos en las romerías de la Virgen de la Cabeza y de la
Virgen del Rocío y otros a petición de ayuntamientos o de la
Administración autonómica para ferias o competiciones deportivas.
Por último, la empresa tiene un equipo de apoyo a las catástrofes
con un vehículo con 12 camillas y un hospital clínico listo para ser
desplegado y se desplaza en el caso, por ejemplo, de amenaza de
bomba a petición de la policía.
Funcionamiento
EPES funciona con un sistema de alertas que se activa mediante la
llamada del usuario al 061, al Teléfono de Urgencias Sanitarias de
Andalucía (902 505 061), o al 112, que transfiere automáticamente
las llamadas sanitarias al centro correspondiente del 061. Éstas son
atendidas por operadores con formación en márketing telefónico y en
terminología sanitaria, que sigue un cuestionario determinado según
la naturaleza de la demanda. El operador siempre tiene detrás a un
facultativo, cuando recoge la llamada un médico escucha la
conversación y orienta al operador sin que el usuario lo oiga. Así,
el médico decide si envía un equipo de emergencias (aéreo o
terrestre), un equipo de urgencias (ambulancia o coche), un vehículo
de la Red de Transporte Urgente (RTU, ambulancias sin médico para
tratar la patología directamente en el hospital) o una enfermera en
un vehículo si se requieren cuidados de Enfermería.
Muchas llamadas se resuelven mediante el consejo telefónico, ya que
el médico puede hablar directamente con el usuario si lo considera
necesario. En 2002, los médicos del Centro de Coordinación de Málaga
resolvieron 34.000 demandas por teléfono, 55.000 necesitaron el
envío de equipo de urgencias, 10.000 fueron resueltas por equipos de
emergencia, 8.000 por ambulancias, 2.500 por el ECA y 150 por
helicóptero.
Los equipos de emergencia tienen la mentalidad de la velocidad en la
atención, mientras que las urgencias de A.P. cubren la calle y la
demanda del servicio en el centro de salud. Es decir, los primeros
siempre acudirán en situaciones de emergencia y los segundos, en
urgencias, pero cubrirán las carencias mutuas si no hay equipos
disponibles de alguno de los dos servicios.
Para entrar en EPES, se exige ser médico generalista, normalmente
médico de familia, con un año de experiencia en emergencias y
urgencias y un curso de soporte vital avanzado. Además, se debe
superar un examen práctico, incluso para sustituciones. Si cumple
estos requisitos pero nunca ha tocado la asistencia en la calle,
tendrá sesiones de formación en una UVI móvil con un instructor.
La especialidad de Urgencias
La organización de las urgencias de A.P. no sólo es un debate
teórico, sino que redunda en intereses profesionales, por ejemplo,
con la demanda de la especialidad de Medicina de Urgencias por parte
de la SEMES. Sin embargo, muchos cuestionan que esta materia tenga
un cuerpo doctrinal propio, y consideran que está formada por partes
de otras especialidades que el médico residente puede conocer a
través de su formación académica y especializada. En la actualidad,
los médicos de familia son los que atienden la A.P. y las urgencias,
mientras que los que más reclaman la especialidad "son los generales
para transformar sus puestos de trabajo", asegura el representante
de CC.OO.
Martinena explica que la demanda de la especialidad nace en los
hospitales, donde el número de médicos no es muy alto, por lo que
embarcan en su reivindicación a los médicos que atienden las
urgencias fuera del hospital, "lo que es una batalla perdida, puesto
que el 90 por ciento de los casos no se puede considerar como
urgencia objetiva y el 70 por ciento es una prolongación de la
atención de la mañana". Siempre bajo la consideración de que hay
mucha diferencia entre lo que el profesional siente -cómo clasifica
una consulta en urgencias- y lo que el paciente cree que tiene.
Las Sociedades que representan a los profesionales de A.P. no dudan
en defender que los médicos de familia están cualificados para
hacerse cargo de las urgencias, puesto que atienden los puestos
poshospitalarios y extrahospitalarios. "En semFYC, no creemos
necesaria la especialidad de Urgencias, ya que los profesionales
están respondiendo a las necesidades y, si el médico sólo cubriese
las urgencias, se rompería la continuidad de la asistencia", asevera
Asensio López, cuya entidad apuesta por que los médicos que trabajan
en la AC estén integrados en los EAP, con una preparación específica
adicional.
Para SEMERGEN, "el ser médico lleva implícito la asistencia
urgente". Según García Criado, que SEMES quiera promover la
especialidad no significa que los médicos rurales no puedan prestar
este tipo de asistencia, "aunque sí tendrían que ir renovando los
conocimientos", matiza. En este sentido, esta Sociedad Científica
considera la formación continuada una obligación de la
Administración, porque las Sociedades ya tienen su plan de formación
y realizan un gran esfuerzo". La cualificación es muy importante
pero el hecho de que exista una especialidad de Urgencias no exonera
a los médicos de A.P. de atenderlas, advierte García Criado.
Esta máxima es la que sigue, por ejemplo, la Empresa Pública de
Emergencias Sanitarias de Andalucía (EPES), cuyos profesionales
diseñan junto a sus tutores planes trianuales de formación
continuada, donde se combinan una parte obligatoria dedicada a la
formación dentro de la jornada laboral y otra específica según el
perfil, las carencias y las preferencias del profesional. Por tanto,
además de exigir un mínimo de conocimientos y habilidades para
entrar en un equipo de emergencia, el profesional debe reciclarse.
Si es imprescindible, "al médico de familia le aportamos la
formación complementaria que necesite para estar en este servicio",
explica el director del Servicio Provincial de EPES en Málaga,
Antonio Mantero.
También cuestiona la especialidad el representante de CC.OO., aunque
admite que la capacitación de los facultativos que trabajan en las
urgencias es imprescindible y se debe hacer a través de la formación
continuada. Martinena añade otro elemento al debate al afirmar que
la creación de unidades hospitalarias de afecciones como la
diabetes, hipertensión o atención a drogodependientes están quitando
al médico de familia competencias que le son propias: "están
destruyendo la filosofía del ser médico de familia, que se está
convirtiendo en la secretaria del especialista".
De esta forma, el médico de familia que preste la AC debe saber
medir la intervención y derivar al paciente a su médico de A.P.
Asimismo, en su formación especializada hace guardias en el entorno
hospitalario, "por lo que está formado y tiene las habilidades
necesarias para abordar las Urgencias hospitalarias y
extrahospitalarias", insisten desde semFYC. En este aspecto, para la
Sociedad Científica, también es muy importante la formación
continuada.
Para el presidente de SEMES, Luis Jiménez Murillo, admitir que
cualquier especialista necesita una formación complementaria
específica para ejercer en Urgencias justifica la existencia de la
especialidad de Medicina de Urgencias. En caso contrario, habría que
crear un programa formativo docente para cada especialidad médica,
argumenta este experto, ya que cada especialista llega con unos
conocimientos diferentes. Por otro lado, considera que "es una
pérdida de recursos que los médicos estudien otra especialidad si
van a ser urgenciólogos". La SEMES espera que se acelere el proceso
y que la especialidad se apruebe antes del 31 de julio o, de lo
contrario, "habrá movilizaciones", advierte su presidente. En esta
línea, el doctor Moya señala que los médicos de A.P. “no tienen
experiencia suficiente para atender las urgencias vitales porque ven
muy pocas. Esto implica la necesidad de especialistas“. Moya aboga,
por tanto, por la especialidad para alcanzar calidad en las
Urgencias.
Según se ha constatado, hay médicos de refuerzo que pagan más por
dormir en un hotel que lo que cobran por su trabajo
El “malestar” de los profesionales
En líneas generales, en el medio rural, las urgencias son atendidas
por el personal de los Equipos de Atención Primaria (EAP) con
refuerzos y la Atención Continuada (AC) no se realiza de presencia
física, porque no hay lugares adecuados para facilitarla, denuncia
el responsable de CESM. "Queremos que el médico esté en centros de
salud y que haya un celador y un administrativo para que el
facultativo no tenga que suplir las carencias del sistema",
reivindica José Manuel Martín, quien añade que "en algunos lugares,
el médico tiene que cargar con la llave del centro". Según el
dirigente sindical "la situación se agrava en verano, porque los
precios de los hoteles suben y el médico de refuerzo paga más por
dormir en un hotel que lo que cobra por su trabajo". Se han dado
casos de médicos que han tenido que dormir en tiendas de campaña en
zonas de la costa como Ribadesella (Asturias), asegura Martín.
En las ciudades, siguiendo los datos de CESM, los Servicios Normales
de Urgencias (en cada C.CAA. tienen un nombre) atienden la AC desde
las 22.00 a las 8.00 horas y los sábados y domingos, en los PAC o
con un equipo cada dos centros de salud. Desde las 17.00 a las 22.00
horas, la atención la presta el EAP. Esto plantea un problema: no
hay un horario fijo de A.P. para AC, y la cobertura la tiene que
hacer el EAP, cuando debería haber un equipo específico para cubrir
estas horas, asegura Martín. "Si no se crean equipos de AC por las
mañanas, se masifican las consultas de los médicos de familia",
advierte el responsable de Primaria de CESM, para quien la solución
está en la contratación de médicos que se encarguen de la
Continuada.
Martín sigue explicando que en los centros que tienen la llamada
jornada deslizante (dos turnos, el primero de 8.00 a 15.00 y el
segundo de 10.00 a 17.00 horas), sólo se cubre la AC de uno de
ellos, cuando debería haber dos equipos de Continuada, es decir, uno
por turno. Ahora mismo se quedan sin cubrir la AC delas franjas
horarias que comprenden de 8.00 a 10.00 y de 15.00 a 17.00 horas,
indica el representante sindical. "Cuando la jornada es partida,
como ocurre, por ejemplo, en Madrid, también debería haber dos
equipos de AC", aclara Martín. En su opinión, "esto serviría para no
sobrecargar más al médico, que además debe soportar la masificación
de la consulta de A.P.: si no se crean equipos de AC por las
mañanas, se masifican las consultas de los médicos de familia". Para
el responsable de CESM, estos equipos no se crean "porque los
gerentes quieren ahorrar dinero a costa de la calidad asistencial".
Para Martín, la solución está en "contratar a más gente, que haya un
médico que se ocupe de la AC, porque es una utopía que el EAP se
encargue de esto, cada médico de familia debe atender a su cupo de
pacientes".
Las carencias de personal se han cubierto en gran medida con el
personal de refuerzo, constituido por 5.063 profesionales en el
conjunto del SNS, 2.679 de los cuales son médicos, según los datos
aportados por CC.OO. Las condiciones laborales de este colectivos
varían mucho según la autonomía.
Por otra parte, una de las reivindicaciones más señalada por los
expertos consultados es que se extienda a A.P. el descanso después
de la guardia. "Un médico no puede tener un turno de guardia de 18
horas y luego incorporarse a su turno", subraya el representante de
SEMERGEN. Para que los médicos que hagan AC tengan la posibilidad de
librar después de la guardia es necesaria de nuevo la ampliación de
plantillas, determina el vicepresidente de semFYC.
Para las urgencias en el medio urbano hay una propuesta de
concentrar los recursos humanos y materiales en un solo punto que dé
cobertura a varios centros de salud
En esta línea, José Manuel Martín afirma que, en el medio rural, el
dinero que el médico gana en urgencias representa el 30 por ciento
de su sueldo, con lo que no puede prescindir de ellas. Además, en
AC, la guardia de presencia física está entre los 9,61 y los 10,21
euros, "muy por debajo de la de AE", aclara el dirigente sindical,
para quien "no hay derecho a que se pague menos en A.P., porque el
trabajo es el mismo, y a todos se paga una miseria". En el medio
urbano, los médicos hacen menos horas de guardia y son de 17.00 a
22.00 horas, mientras que, en el rural, hay menos médicos y les
suele tocar hacer guardia una vez a la semana de 17.00 a 8.00 horas.
Como en A.P., no existen las libranzas después de la guardia, "el
médico no puede estar en condiciones de incorporarse a su turno tras
24 horas sin descanso", asevera.
Hacia un modelo común
La propuesta de Esteban Martinena consiste en un dispositivo de
urgencias organizado de forma diferente para el medio rural y el
urbano, un modelo que se adapte a la idiosincrasia de cada región
dentro de un marco común que cohesione a todas las CC.AA. Para el
rural, lo adecuado sería la integración de la AC en los EAP. Para el
urbano, la propuesta es concentrar los recursos humanos y materiales
en un solo punto que dé cobertura a varios centros de salud para
evitar la fuga y la aglomeración de pacientes. La efectividad de
esta propuesta radica en una mayor dotación de recursos humanos y
materiales para aumentar y mejorar la capacidad de diagnóstico, por
ejemplo, un equipo de rayos y un laboratorio; y el mantenimiento de
una conexión directa con los EAP a los que hagan el servicio de
urgencias. Se hace necesario, por tanto, la informatización de la
historia clínica para el seguimiento de los pacientes.
La cohesión de las CC.AA. es fundamental para el sistema, según el
dirigente sindical, quien advierte que hay autonomías "sin capacidad
para ofrecer ciertas prestaciones y aquéllas que tienen menos dinero
y, por tanto, menos poder, son un caramelo fácil de chupar para
Farmaindustria". "El nivel en el que Farmaindustria influye en el
médico es altísimo porque sostiene la formación de los facultativos,
ya que el sistema no ha sido capaz de sostenerlo", agrega Martinena.
No obstante, "hay que tener en cuenta que la demanda siempre supera
la previsión", puntualiza Martinena, quien señala al modelo
extremeño como el más cercano a su propuesta, con un 061 y 112
urbano y con las Unidades Medicalizadas de Emergencia Rural (UMER),
dotadas de UVI móviles que apoyan las urgencias de A.P. y dependen
de las gerencias de Primaria.
Para el vicepresidente de semFYC, "hay que establecer un modelo de
AC que no esté concebido en bloques estancos". Asensio López aboga
por que el usuario entienda que el servicio de Urgencias
extrahospitalarias debe tener un uso racional y "no acudir a él
cuando no se tenga cita con el médico de A.P. o por su horario
laboral", motivos habituales porque el sistema no facilita el acceso
por su presión asistencial o por no abrir los centros por las
tardes. López concluye que "las Urgencias deben servir de garante
para atender imprevistos y para eso es necesaria una educación
sanitaria para que la sociedad entienda que los recursos son
limitados y que las Urgencias de A.P. no constituyen un sistema
paralelo a la consulta de A.P. Esto es responsabilidad de los
médicos y de los gestores".

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