El preacuerdo que
alcanzaron ayer los sindicatos y el Sergas sobre el modelo de
contratación para las urgencias hospitalarias fue recibido como una
"victoria" por los médicos y enfermeros encerrados desde hace 14
días en el centro de salud de la calle Bolivia. De hecho, los
sanitarios eventuales que permanecían en huelga de hambre daban ayer
por concluido su ayuno, y, en rueda de prensa, agradecieron el apoyo
que les brindaron la sociedad gallega, los colectivos sanitarios de
toda España y los medios de comunicación. El portavoz del encierro,
Miguel Mosquera, aseguró que el preacuerdo rubricado ayer "abre las
puertas" a la estabilidad laboral y que es un "primer paso" para
incrementar la calidad de la sanidad en Galicia.
"Esto que hemos hecho es
una locura consciente, que no tendría sentido si durante estos 11
días de huelga de hambre no tuviésemos el apoyo incondicional de los
70 médicos y 300 enfermeros que hay aquí", explicó el doctor Jorge
Cameselle. A su juicio, tanto él como el resto de sus compañeros de
encierro fueron unos privilegiados por los cuidados que les
prestaron los médicos residentes de tercer año. "No esperábamos otra
cosa. Así también nos han formado a nosotros", dijo. Los huelguistas
admitieron que la experiencia "mereció la pena" pero que esperan que
no se vuelva a repetir. "Lo que ha pasado denota una falta de
sensibilidad que esperemos que retomen ahora. Una huelga de hambre
sólo tiene sentido en un país tercermundista o en una dictadura",
sentenciaron.
Los participantes en la
protesta coincidieron en lo "histórico" de su encierro, y en que se
trata de "un revulsivo" para la conciencia social. "Pero esto aún no
ha terminado; queda mucho camino por recorrer, cosas por las que
luchar", dijeron.
Por su parte, Xoan Cons, de
la CIG, aclaró que tras esta huelga habrá un "antes y un después" en
la sanidad, ya que los sindicatos, la Administración y los
profesionales de este sector "han tomado nota de lo pasado". "Non
vamos a permitir que en el futuro Sanidade imponga unas condiciones
de trabajo abusivas, así como sistemas de organización de asistencia
sanitaria que condenen a los profesionales a ser prisioneros de una
política que sólo piensa en el dinero, en el ahorro", dijo el
sindicalista.