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Martes, 17 de febrero del 2004

 

Los sanitarios en huelga acusan al Sergas de «presionar» a colegas que les ayudan

El domingo por la noche uno de los facultativos tuvo que ser

trasladado al Hospital Xeral

Los apoyos al colectivo en situación precaria se multiplican

 desde distintos ámbitos

KIKO DA SILVA

(Luis Carlos Llera | vigo)

Los sanitarios que están en huelga de hambre desde hace ocho días, encerrados en el servicio de urgencias de la calle Bolivia, aseguraron ayer que la directora xeral de Farmacia, Berta Acuña ««está realizando presiones para que el departamento de Nutrición del Hospital Xeral nos asesore en el régimen de líquidos que estamos tomando». Los sanitarios señalan que el asesoramiento se produce dentro del recinto donde están llevando a cabo la huelga.

Los médicos Jorge Cameselle, Antía Fandiño y María del mar Martínez y el enfermero Xurxo Porrit han perdido una media de cinco kilos desde que decidieron dejar de comer. Sólo ingieren líquidos: agua, zumos y componentes vitamínicos y minerales. Cameselle ingresó el domingo por la noche en el Xeral para una revisión y volvió a la calle Bolivia después.

Ayer un grupo de sanitarios volvió a manifestarse en la calle en apoyo de sus compañeros y por la tarde se inició una negociación entre los sindicatos y la consellería para resolver el conflicto. Al cierre de esta información esta negociación no había concluido.

Apoyos

Las muestras de solidaridad hacia el colectivo son continúas. Ayer llegaron las del Colegio de Enfermería, el grupo municipal socialista, la Coordinadora de Urxencias y Olaia Fernández.


 

Cameselle: «Tengo muchas ganas de comerme un cocido»
Testigo directo | Una semana pasando hambre

Los encerrados de la calle Bolivia reciben ramos de flores y dibujos y para entretenerles el grupo de teatro Máscara escenificó para ellos la obra «Discurso sobre o fillo de puta»

(l.c.ll. | vigo)

«¡Tengo muchas ganas de comerme un cocido!» exclamaba Jorge Camselle, uno de los médicos en huelga de hambre al cumplir una semana con el estómago vacío.

Los facultativos pasan los días con una rutina marcada. A las ocho y media de la mañana suena la diana. A esa hora Charo Cordeiro, una enfermera en paro, les toma la temperatura y las analiza la sangre y la orina.

Después toca atender a los medios de comunicación y a las numerosas visitas que reciben: colegas y representantes políticos, siempre de la oposición. Mientras les hacen la cama se duchan y arreglan. Por la tarde toca descansar un poco y vuelven a charlar con la prensa o con las visitas. Los colegas les llevan presentes, como la revista El Jueves, para que se rían un rato.

Por la tarde también caminan un poco para evitar un mayor deterioro de la masa muscular.

No tienen radio ni televisión pero sí muchos libros. Y a veces disfrutan de un espectáculo como el sábado pasado. El grupo de teatro Máscara escenificó para ellos la obra «Discurso sobre o fillo de puta».

En la sala cada vez hay más ramos de flores, dibujos de hijos y sobrinos y una imagen de la Macarena. La ha colocado Rocío, una facultativa sevillana que les atiende. Aunque Xurxo se declara ateo militante, toda ayuda es necesaria. También del Cielo.


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